sábado, 6 de mayo de 2017

Tulum: Paraíso indescriptible


En mayo de 2013, viajamos a Cancún con mis amigas. Visitamos varios lugares muy hermosos, pero de todos, hubo uno que me fascino: “Tulum”, a mi criterio, una de las maravillas del mundo.
Era el día 10 de nuestro viaje cuando decidimos alquilar un auto para conocer este lugar tan renombrado. Al llegar a Tulum, nos encontramos con las ruinas mayas, una antigua ciudad amurallada. Había un sendero, al mirar alrededor se observaban animalitos tales como lagartijas y mucha vegetación. Recuerdo que el camino era muy largo y hacía muchísimo calor, calor seco. Con mis amigas
nos sacábamos fotos y nos metíamos en cuevas, y mientras caminábamos, pensaba, ¿hasta dónde llega este camino? ¿Qué encontraríamos al finalizar del trayecto? Luego de una larguísima caminata, se acercaba el final del sendero, cuando de repente,  mis ojos se encontraron con un paisaje indescriptible, el mar más azul que jamás había visto, la arena más blanca. Mientras me acercaba al mar, para darme un chapuzón, comencé a sentir un vientito placentero en mi cara. Me zambullí en esas aguas templadas y cristalinas.
Fue realmente una sorpresa y una gran retribución, luego de esa larga y calurosa caminata, encontrar esa playa alucinante. Esa playa que ni mis ojos podían creer que existiese. Pasamos unas horas disfrutando del sol, el mar, la arena. Ya cuando oscurecía decidimos regresar hacia el hotel.

 Realmente, esa noche me fui a dormir feliz, habiendo pasado un día pleno, disfrutado de la naturaleza y viviendo uno de los días más felices de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario